En los matrimonios católicos que fracasan, no existe solo la solución de aceptar la nueva situación, sino que existe también la posibilidad de cuestionar la validez de ese matrimonio.

El Derecho Matrimonial Canónico puede establecer de manera vinculante que no se dio un “vínculo matrimonial” porque desde el principio faltó la voluntad de contraer matrimonio o no se cumplieron otras condiciones de validez del contrato. La declaración de nulidad de un matrimonio contraído canónicamente por parte de un Tribunal Eclesiástico, significa que se reconoce que ese matrimonio fue nulo desde el principio, por existir, en el momento de la celebración, alguna de las causas de nulidad enumeradas en el Código de Derecho Canónico. Hubo una celebración con apariencias de validez, pero no se originó verdadero matrimonio. El Código de Derecho Canónico enumera las causas por las que un matrimonio puede ser nulo. Si se demuestra que en un matrimonio determinado existe alguna de esas causas, se debe declarar la nulidad del mismo. Estas causas son: A) Impedimentos dirimentes (edad, consaguinidad, orden etc); B) defecto de consentimiento (falta discreción de juicio o inmadurez afectiva, causas de naturaleza psíquica, falta de uso de razón, simulación total o parcial en la prestación del consentimiento), C) vicios del consentimiento (error, consentimiento condicionado, miedo reverencial), y D) defecto de forma.

Igualmente tenemos la posibilidad de que el matrimonio a pesar de que fue válido, se pueda disolver por falta de consumación o por los llamados privilegios paulino o petrino.

La tramitación de una causa de nulidad matrimonial canónica requiere unos conocimientos especializados, por lo que es aconsejable que las partes que acuden al Tribunal cuenten con el asesoramiento de personas capacitadas en el conocimiento del Derecho Canónico. Se trata de averiguar, de acuerdo con la legislación de la Iglesia, la existencia o no de una causa de nulidad matrimonial. Esto requiere un conocimiento de la normativa del derecho canónico y de la jurisprudencia canónica al respecto.

Ante las dudas que puedan surgir sobre la validez o no de un matrimonio canónico, analizamos y estudiamos en el despacho con carácter previo y sin compromiso alguno, el caso concreto de cara a iniciar el correspondiente Proceso Contencioso Ordinario o bien el Proceso Administrativo Documental ante los Tribunales Eclesiásticos que sean competentes, pudiendo realizar nuestra actividad ante cualquier Tribunal Eclesiástico que esté situado en cualquier parte del mundo (las normas que rigen el proceso son dos y de ámbito universal: Código de Derecho Canónico e Instrucción Dignitas Connubii),

–          Redacción y Liquidación de regímenes matrimoniales.

–          Separaciones contenciosas y de mutuo acuerdo ante Tribunales Eclesiásticos y Civiles.

–          Modificaciones de Medidas.

–          Procedimiento Ordinario de Nulidad Matrimonial.

–          Procedimiento Documental de Nulidad Matrimonial.

–          Actuaciones ante Tribunales Eclesiásticos.